miércoles, 14 de noviembre de 2018

La izquierda ya controla totalmente el Poder Judicial

 El Gobierno (Sánchez) y la oposición del PP en un reparto de “cromos” avalado por el Poder Legislativo representado por la presidenta del Congreso.
 El Gobierno (Sánchez) y la oposición del PP en un
reparto de “cromos” avalado por el Poder Legislativo
representado por la presidenta del Congreso.
Pese a que la Constitución Española de 1978 en su artículo 122, apartado 3, determina que el Consejo del Poder Judicial, de sus veinte miembros, doce deberían ser nombrados entre (implícitamente “por”) los propios Jueces y Magistrados de todas las categorías judiciales, y los restantes ocho miembros (la minoría) el nombramiento lo debe llevar a cabo a propuesta del Congreso y del Senado entre abogados y otros juristas de “reconocido prestigio” (hay “dos formas de nombramiento”; esa es la correcta interpretación del precepto), al ganar el PSOE las elecciones generales de Octubre de 1982 con aquellos 202 Diputados que, por lo visto, creyó lo catapultaba al poder “para siempre” (a semejanza del Reich de los 1.000 años de Hitler) al promulgarse bajo su égida mayoritaria la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985 varió las reglas de juego para permitir que los veinte vocales fueran nombrados por el Parlamento, con lo que de facto se “politizaban” los nombramientos, se hurtaba a los profesionales Jueces la posibilidad de nombrar a sus representantes por sus méritos jurídicos y no por sus padrinos de los Partidos; la medida fue avalada por el “domesticado” Tribunal Constitucional en una sentencia tan polémica como histórica, aquella por la que Alfonso Guerra decretó la “muerte de Montesquieu” y el Tercer Poder del Estado pasó a ser un “mediopensionista” del Ejecutivo y Legislativo desde los que salían las directrices para los nombramientos más importantes en los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas y en otros puestos y cargos de relevancia.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Al borde del abismo

Rodríguez Zapatero y su amigo Maduro (Foto de Internet)
Rodríguez Zapatero y su amigo Maduro (Foto de Internet)
Hace unos meses escribía en esta misma Web una pregunta recurrente ¿Qué quería ser España de “mayor”? La respuesta, mientras no se quiera dar voz a la ciudadanía en unas elecciones o referéndum nacional para que se pronuncien sobre tan trascendental tema, la van formulando expresa o tácitamente nuestros gobernantes. En estos últimos años, Rodríguez Zapatero dijo aquello de que “España era una Nación de Naciones” y que el concepto de “Nación española, era discutido y discutible”. Además nos endosó una Ley de Memoria Histórica que enervó los fantasmas de la Guerra Civil que estaban tan asumidos y olvidados por las generaciones que no participaron en aquella horrible contienda civil.

miércoles, 24 de octubre de 2018

¿Qué van a hacer con los procesados presos por rebelión y otros delitos? ¿dónde se celebrará el juicio oral?

Los procesados por el “pruces” catalán (Foto de Internet)
Los procesados por el “pruces” catalán (Foto de Internet)
Tengo varias preguntas que me dan vueltas por la cabeza desde hace meses, algunas de las cuales he expuesto en este foro tiempo atrás, sin obtener respuesta alguna. Pero es que ni en la prensa, radio o TV se habla de ellos (los presos ni del lugar donde se celebrará el juicio), pese a que se ha filtrado que serán juzgados a finales de diciembre o primeros de enero y que la sentencia se espera para el mes de junio.

sábado, 20 de octubre de 2018

¡Aquella boda musulmana a la que fuimos invitados!

Ricardo en la “presentación” de un hijo de Mustafá Faradi con familiares y amigos (Foto facilitada por Ben Hogde)
Ricardo en la “presentación” de un hijo de Mustafá Faradi con
familiares y amigos (Foto facilitada por Ben Hogde)
Los días se deslizaban lenta, calladamente, en las últimas semanas del mes de diciembre de 1961; por primera vez muchos (casi todos) de nosotros íbamos a pasar las Navidades, la Nochevieja y el primer día de 1962, fuera de nuestros hogares, en una “morada” común para los policías destinados en el Grupo Mixto de Ifni. El jefe interino (comandante Guerra) empaquetaba sus pertenencias personales (devolvía la pistola que pidió tras los sucesos del 27 de agosto) y se iba de la Oficina de Autos, así como de la jefatura de la Unidad, de forma silenciosa, haciendo “mutis por el foro”, como se dice en el argot teatral. Llegaba, tras su permiso colonial y con la estrella de ocho puntas el que se fue como capitán en el verano pasado (Don Manuel Castilla Ortega), una incógnita para mi tras aquellos meses (¿Continuaría en mi puesto? ¿Me relevaría?)... Con más “mili que un machete”, como vulgarmente se decía en el idioma cuartelero, no temía perder las prebendas y ser trasladado a otra Unidad de tipo operativo, sino cortar las relaciones externas que había ido creando junto con mi querido amigo Ricardo Sacristán, futuro ingeniero industrial, destinado en la oficina de Obras Públicas como “ayudante” del comandante Lafuente en labores técnicas.

domingo, 14 de octubre de 2018

El día más estúpido e inconsciente vivido durante mi servicio militar en Sidi Ifni


Aspecto parcial del Grupo Mixto con la puerta de entrada y el pabellón de dormitorios. (Foto de JOSEP AUGUÉ SOLÉ)
Aspecto parcial del Grupo Mixto con la puerta de entrada
y el pabellón de dormitorios. (Foto de JOSEP AUGUÉ SOLÉ)
Fue el 11 de junio de 1962; lo tengo anotado en el “Diario” que llevé durante la “mili”, pero sobre todo en el “disco duro” del cerebro. No ha perdido actualidad pese a los más de cincuenta y seis años transcurridos desde entonces.
Faltaba algo más de un mes para licenciarnos, los reclutas del Grupo de Policía estaban todavía en el campamento pese a que habían Jurado Bandera el 27 de mayo, pendientes de pasar a sus destinos (entre los que debía encontrarse quien me sustituiría a mi), el sargento Fortes había regresado de “colonial” hacía unos días (yo había superado con éxito el escaqueo de las doce mil pesetas de la cantina), colaboré con gran entusiasmo en el homenaje que se le ofreció por su ascenso a Brigada y por la concesión de la Medalla de África y en la comida que los sargentos, clases de tropa y tropa le dimos en nuestro nuevo y amplio comedor, así como en la agradable sobremesa con discursos y charlas diversas. Eran unas fechas en las que mi ego (reconozco avergonzado) se había elevado de forma desmesurada, sin tener en cuenta que me creía “alguien” cuando en realidad no era “nada” en aquel engranaje militar del que el Grupo Mixto era, tan solo, una mísera tuerca, un tornillo sin importancia.
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