lunes, 20 de agosto de 2018

Concordancias entre la reforma de la Ley de Memoria Histórica y la Ley de Defensa de la II República Española

Fernando Martínez, responsable de Memoria Histórica del PSOE (Foto de Internet)
Fernando Martínez, responsable de
Memoria Histórica del PSOE (Foto de Internet)
Tras lo visto ayer en Barcelona con el encapsulamiento del Rey, su triste papel de comparsa, pese a la dignidad que en todo momento mantuvo, los insultos y vejaciones que tuvo que soportar con los focos mediáticos puestos, no solo sobre su persona sino sobre el Estado al que representaba como máximo Jefe, sin que “su” Presidente del Gobierno le echara una mano para defenderlo ante los “comandos” de Defensa de la República y el cateto de Torra que tuvo la chulería insolente de “presentarle” a la esposa del “injustamente” encarcelado Forn, no tengo la menor duda de que el “pleito” sobre España se encuentra en esa fase que procesalmente se llama “para mejor proveer”, cuando antes de poner la sentencia definitiva el Juez (en este caso el PUEBLO ESPAÑOL) quiere practicar algún tipo de diligencia o prueba que ilumine y refuerce sus fundamentos.
Hasta el momento el PSOE de Pedro Sánchez que no es obrero ni español (no es el PSOE español cien por cien, desde Prieto y Largo Caballero a Felipe González) se ha venido poniendo de perfil ante el gravísimo peligro que corre España de ser finiquitada como Nación, pero en los momentos cumbres como el de recibir al mostrenco de Torra con su amariconado lacito amarillo, asumir con una sonrisa el desaire institucional al Rey durante la inauguración de los Juegos del Mediterráneo o cuando ayer fue ninguneado el Jefe del Estado y antes lo había sido en Gerona donde no encontró local público en el que entregar los premios “Princesa de Gerona”, por no hablar del acoso a que está sometiendo el Magistrado Llarena sin que el Gobierno mueva un dedo en su defensa (¡Qué ganas tienes, Pedro, de quitártelo de encima, sin que sea demasiado escandalosa la acción!), ya no vale lo de perfil sino que le ha dado la espalda de forma vergonzosa y cómplice de los separatistas en una especie de “intermediación” entre aquellos y el Estado.
Desde los “laboratorios” de las ideas políticas dominados por los jefecillos de PODEMOS, se están lanzando los hilos de la “tela de araña” en la que España quedará atrapada para ser devorada a placer por la “ARAÑA” del comunismo y del separatismo, binomio imprescindible para conseguir la reforma de la Constitución, instaurar la III República de tipo federal o confederal tipo Venezuela-Cuba-Bolivia, para aflorar la Nación de Naciones con la que sueñan sin saber muy bien (¿o lo saben perfectamente?) que vendrá después. Lo importante es acabar con el consenso y la transición de 1978, dar la vuelta a la tortilla sobre quién y cómo ganó la guerra civil que es la “sustancia” en la que descansa el discurso (y las acciones) de los socialistas, comunistas y separatistas para deslegitimar el “régimen” de 1978: ¡Si lo hicieron posible los vencedores de la Guerra Civil, no es ortodoxo!, pues ellos eran fascistas, apoyados por Hitler y Mussolini, a los que demócratas, comunistas y mediopensionistas habían pasado “por la piedra” en los juicios de Núremberg y Tokio, aunque Franco se les había escapado de la “lendrera” que tan sutil y subjetivamente habían pasado sobre Europa y Asia tras el final de la Guerra Mundial.
El acoso y derribo de la Monarquía (que es la unidad de España), a la llamada “Transición” que hizo posible pasar legalmente de un régimen autoritario a otro democrático mediante la Constitución de 1978, la modificación del resultado de vencedores y vencidos en la Guerra Civil, y la negación (borrón total) de que existió un sistema político (todo lo imperfecto que se quiera; no se votaba, pero para lo que nos ha servido...) que posibilitó la reconstrucción de un país en ruinas por otro vivo y pujante en cuanto a lo económico y los derechos sociales se refieren, que ha heredado el tan cacareado “estado del bienestar”. De esta manera y con esos propósitos, Fernando Martínez, responsable de Memoria Histórica del PSOE (¡Menudo gol nos metió en fuera de juego esa Ley el tontiloco de Zapatero, que no fue capaz de anular el PP con su mayoría absoluta!) en una entrevista que le ha realizado Arturo Tena en la revista contexto “ctxt”, a preguntas del periodista dice idioteces como las siguientes: se han visto en las últimas semanas declaraciones y presiones de estas organizaciones, como las de la Fundación Nacional Francisco Franco. ¿Es la ilegalización la manera de protegerse de ellas? Yo no soy jurista, son los expertos los que tendrán que buscar la fórmula, pero en varios países europeos ya se hizo. Evidentemente, en democracia no caben planteamientos fascistas ni la apología de elementos autoritarios. No se puede convivir con opciones que plantean de forma sistemática echar por tierra los valores democráticos. La democracia se tiene que poder defender de ello.
Los vencedores de la II Guerra Mundial sin De Gaulle (Foto de Internet)
Los vencedores de la II Guerra Mundial sin De Gaulle (Foto de Internet)
En varios países europeos (principalmente Francia, Alemania y Bélgica) los vencedores de la Guerra Mundial impusieron sus leyes de ganadores, que no siempre pueden tildarse de ajustadas a Derecho, y reprimieron a los vencidos hasta extremos difícilmente imaginables con nuestra actual mentalidad, represión que por parte del Ejército Rojo de la URSS se desarrolló dentro de un contexto de “patente de corso” en el que incitaba a los soldados a matar, violar y robar lo poco que quedaba en Alemania; mientras, sus jefes desmontaban las fábricas que todavía eran aprovechables para llevárselas a Rusia, y secuestraban a los ingenieros y científicos que les podían ser útiles. Los que ganan las guerras son “los buenos”, los que las pierden “los malos” (la historia siempre la escriben los vencedores), menos en el caso de España en que los triunfadores, ahora, en 2018, quieren que sean los perdularios y por lo tanto los “malos” de esta película que están escribiendo los enemigos de España.
Foto colgada en Internet con dos miembros de AUME durante una entrevista
Foto colgada en Internet con dos miembros de AUME durante una entrevista
Coetáneamente con ese tipo de declaraciones realizadas por el tal Martínez, empujando en la misma dirección, leo en el diario digital PÚBLICO que la “AUME” (una Asociación de Militares con permanente “vista a la izquierda”) propone que se amplíe la redacción de la reforma del Reglamento de la Orden de San Hermenegildo, para incluir como causa de expulsión realizar declaraciones o protagonizar actos contrarios a la Ley de la Memoria Histórica, en concreto, quienes "ensalcen la dictadura y/o al dictador" (¡¡Una medida muy democrática que cumple con la libertad de expresión, como la de ilegalizar aquellas Asociaciones que molestan!!)
Como es bien sabido se halla en trámite parlamentario la PROPOSICIÓN DE LEY 122/000157 para la reforma de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, presentada por el Grupo Parlamentario Socialista. La exposición de motivos es larguísima y farragosa (la he leído dos veces y casi muero en sus “arenas movedizas”), con múltiples referencias a la violación de los Derechos Humanos cometidos en España entre 1936 y 1975, a un informe del Consejo de Europa firmado en París el 17 de Marzo de 2006, a otro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de 2 de Julio de 2014; se apoya también en un informe de la Comisión para los Derechos Humanos del Consejo de Europa de 29 de Noviembre de 2016, y el resumen de todos esos “informes” es que en España se cometieron crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra que no pueden ser objeto de amnistía dada su gravedad. La teoría, desde la perspectiva jurídica, es francamente aceptable, pero en el “saco” de esos crímenes me parece que deben ser metidos todos aquellos cometidos por los socialistas, comunistas, anarquistas y chekistas varios (con especial relieve a UGT que ahora ha cumplido 130 años), desde el mes de Octubre de 1934 al 1 de Abril de 1939, y los sabotajes terroristas, asesinatos y secuestros realizados por el “maquis” (ahora los llaman “guerrilleros”) desde abril de 1939 hasta que fue abatido el último bandolero allá por 1965.
Todo esto parecía haber sido superado por uno y otro bando y así pudimos ver a “genocidas” como Carrillo, Pasionaria o Gregorio López Raimundo, compartir escaños en el Congreso con Fraga, ministro de Franco e incluso con Blas Piñar, el Jefe de Fuerza Nueva, más Franquista que el propio Franco, Marcelino Camacho (reiteradamente encarcelado por dirigir Comisiones Obreras) y Nicolás Redondo el incorruptible sindicalista tan distinto a sus sucesores. Pues bien: toda la izquierda cerril y vengativa, ha echado de facto a la basura aquella reconciliación y mediante la utilización del Legislativo quiere legalizar esa ruptura.
Un grupo de “maquis” del ámbito rural (Foto de Internet)
Un grupo de “maquis” del ámbito rural (Foto de Internet)
Y si abundamos en el concepto de “crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra” no podemos por menos que preguntarnos ¿los presuntamente cometidos en España son de mayor entidad que los perpetrados por Estados Unidos al arrojar dos bombas atómicas sobre poblaciones civiles japonesas (agosto de 1945 con 120.000 muertos y 130.000 heridos), o los que llevó a efecto Inglaterra en combinación con aviones de USA sobre la población civil de Hamburgo, con bombas de fosforo que se llevaron la vida de 46.000 civiles y dejaron heridos a otros 37.000, en medio de un horror que el escritor Curzio Malaparte narra espeluznantemente en su obra KAPUT (aconsejo leerla a quien no la conozca)? ¿O más recientemente los bombardeos de los americanos en Vietnam del Norte con destrucción de infraestructuras industriales y la muerte de civiles que se calculan en no menos de 4.000.000? ¿Y las matanzas de las guerras de Irak ejecutadas por la pareja anglosajona del Reino Unido (Toni Blair) y EEUU (George Bush)? en las que, por cierto, no intervino España, pese a la machacona propaganda socialista
Parece que sí son mayores los “crímenes españoles” que los de otras naciones, pues no sabemos que la Comunidad Internacional (ONU, CONSEJO DE EUROPA, COMITÉS PARA LOS DERECHOS HUMANOS, etc.) hayan emitido informes para condenarlas y exigirles algún tipo de ley de “memoria histórica” para que los nombres de Truman, Churchill, Johnson, Blair o Bush sean borrados de la historia de sus respectivos países y enchiquerados aquellos que osen pronunciar sus malditos “nomines” o hacer apología de sus personas. Me produce nauseas tanta hipocresía internacional, tanto ensañamiento con España. Solo hay que asomarse al panorama patrio de nuestra Guerra Civil para comprobar que el bombardeo de Cabra (Córdoba) por aviones “Katiuskas SB-2” rusos el 7 de noviembre de 1938, sobre la población civil (preferentemente sobre el mercado lleno de compradores) que causó 109 muertos y 200 heridos, es un gran “desconocido” en la bibliografía, mientras que el de Guernica llevado a cabo por aviones alemanes el 26 de mayo de 1937, con 126 muertos, ha sido objeto de un famoso cuadro pintado por Picasso y llevado al cine... Repito, asco profundo. Si fuera posible seguir el consejo de mi primo Vicente, me “bajaba en marcha” de este basurero en que se ha convertido el panorama internacional del ¡¡Todos contra España!! y mandaría a hacer puñetas a todos esos hipócritas Comités de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y del Consejo de Europa y a la madre que los parió. Y encima, con el Gobierno de Pedro Sánchez en el papel de Don Tancredo subido a un pedestal desde el que ve correr el “toro” que persigue al Rey y puede acabar corneando de muerte a España.
Tras el bombardeo de Cabra: muertos, heridos y ruinas (Foto de Internet)
Tras el bombardeo de Cabra: muertos, heridos y ruinas (Foto de Internet)
Volviendo a la actualidad diremos que pese a que el título del proyecto de ley socialista habla de “medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”, sin especificar a qué bando se refiere, el desarrollo de dicha norma tiene una sola dirección y un solo propósito: dejar fuera del juego político y democrático a una parte muy importante del pueblo español que se puede encuadrar como de “centro derecha”, que en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011 obtuvo el 44,62% de los sufragios emitidos (10.866.566 votos) y 186 escaños en el Congreso (cien más de los que tiene el “reformista” PSOE en la actualidad), es una falacia solo comparable a la Ley de Defensa de la República de la que diré algo como comparación y epilogo de este escrito.
Para narcotizar a la Derecha (a los militares ya les han mostrado los tres avisos que pueden llevarles a los corrales de la inoperancia y tal vez de la indigencia), la Reforma de la Ley de Memoria Histórica contiene, entre otros ingredientes, unas disposiciones adicionales mediante las que se pretende modificar, ampliar o adicionar, tipos penales en los artículos 310 bis y 510 bis del Código Penal, y alterar la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación. Los hechos tipificados como delitos en los artículos mencionados son tan amplios que me parece imposible que alguno de nosotros no caigamos dentro de la posible comisión de infracción penal (decir que se vivía bien en tiempos de Franco, tener una foto suya en casa, libros o revistas con biografías “no autorizadas” del dictador, alegar que los rojos asesinaban curas y monjas o escribir algún artículo del tenor del presente, nos puede llevar a la cárcel entre uno y cuatro años); la modificación de la Ley de Asociaciones es aquello que en el Derecho Romano se denominaba como “intuitu personae” ya que va dirigida de forma singular y precisa contra la Fundación Francisco Franco (pero no, por ejemplo, contra la Fundación Pablo Iglesias, apologista y depositaria del germen de la Guerra Civil que hoy rebrota, u otras asociaciones que enaltezcan aquella guerra desde posturas izquierdistas) ¡¡Escandalosa Ley del Embudo!! Como son larguísimas esas Disposiciones Adicionales, no las transcribo (pueden ser consultadas en Internet a quien le interesen); solo añadiré que la Ley, en su conjunto, es como un cocodrilo con una enorme boca capaz de tragarse “crudo” a quien se le ponga por delante, y las Disposiciones Adicionales son como la cola de ese animal que te azotará cuando creas estar a salvo de la boca ¿Me explico?
Ahora, como adelanté, voy a intentar hacer una comparación entre la Ley que se nos viene encima y la que la antidemocrática II República dictó para amedrentar, amenazar y amordazar a la Derecha, a los católicos, a los monárquicos y, en general, a quien no pensara como los republicanos de pedigrí, que en realidad eran socialistas, separatistas, marxistas y anarquistas, pues aquella fue una República sin republicanos.
Cuanto más estudio la II República (llevo un montón de años en ello), más tenebrosa me parece. El periodo en el que voy a detenerme en estas líneas es uno de los más incensados: se dice de él que fue una muestra de lo que pudo ser la República. Ciertamente, fue lo que la República quiso ser; y es para echarse a temblar.
Me detendré en la primera medida que tomó el Gobierno azañista, la Ley de Defensa de la República (LDR) (¿no suena a lo que los separatistas catalanes de la CUP denominan “Comités de Defensa de la República”?), que data del 20 de octubre de 1931; es decir, que no hacía ni una semana de la salida de Alcalá-Zamora del Consejo de Ministros, elevado a la Presidencia de la República.
Alcalá-Zamora y Azaña, juntos (Foto de Internet)
Alcalá-Zamora y Azaña, juntos (Foto de Internet)
¿Qué era la LDR, de la que no se puede hacer mención en los manuales y en los libros de determinados hispanistas, esa plaga que ya denunció Larra en su día? Pues un instrumento muy sencillo, de cuatro artículos, pensado para acabar totalmente con la posibilidad de hacer oposición al Gobierno de la República. Entre lo que la LDR considera una “agresión” al régimen se contaba el “difundir noticias que pudieran quebrantar el crédito del Gobierno”, así como toda “acción o expresión que redundase en menosprecio de las instituciones y organismos del Estado” o la apología del régimen monárquico. También podían ser considerados culpables de lo mismo quienes suspendieran o pusieran fin a una actividad industrial, así como quienes alteraran injustificadamente el precio de las cosas (pero, claro, ¿qué era una alteración injustificada?). Igualmente era punible la falta de celo y la negligencia de los funcionarios públicos.
 Los muñidores de la dictatorial Ley (Foto de Internet)
 Los muñidores de la dictatorial Ley (Foto de Internet)
A la hora de emplear la LDR se aplicó la “ley del embudo”. Un ejemplo: según la norma, era una agresión a la República la comisión de actos violentos por motivos religiosos; pero esto no se tuvo en cuenta cuando la violencia iba dirigida contra propiedades, personas o signos religiosos, sino cuando las personas religiosas que habían sido atacadas devolvían el golpe.
¿Qué castigos contemplaba la LDR? Bueno, pues según su artículo segundo, y esto es verdaderamente escalofriante, los reos de agresión a la República podían ser “confinados o extrañados por un periodo no superior a la vigencia de la Ley”; es decir, que en teoría podían ser condenados por los siglos de los siglos y permitía al Ministerio de la Gobernación, sin intervención judicial alguna, suspender las reuniones o manifestaciones públicas de carácter político, religioso o social si pensaba que aquello podía perturbar la paz, así como CLAUSURAR CENTROS O LOCALES DE ASOCIACIONERS DE TODO TIPO. Esa fue, repito, la primera ley aprobada por Azaña. Una ley que buscaba triturar a la oposición, acabar con la libertad de prensa y violentar todos los principios del Derecho Penal.
La concordancia entre la LDR y la Reforma de la Ley de Memoria Histórica socialista es notable, en algunos aspectos está copiada en las Disposiciones Adicionales mencionadas anteriormente. Así, en el artículo 1 de la LDR (apartado 6) especifica como “agresión” a la República “la apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación, y el uso de emblemas, insignias o distintivos a uno u otras” ... ¿Os suena?
Joaquín Torra ha anunciado que “atacará al Estado”. Solo le ha plantado cara García Albiol, del Partido Popular catalán, momento recogido en esta foto de Internet. El Gobierno dice que solo son palabras, no hechos… Del dicho al hecho puede que no haya demasiado trecho.
Joaquín Torra ha anunciado que “atacará al Estado”. Solo le ha plantado cara García Albiol,
del Partido Popular catalán, momento recogido en esta foto de Internet.
El Gobierno dice que solo son palabras, no hechos…
Del dicho al hecho puede que no haya demasiado trecho.
Y esta gentuza indeseable ha arrastrado por los suelos el nombre de Barcelona (y de toda Cataluña) que Miguel de Cervantes ensalzó en el Quijote al decir que "Barcelona era, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades".
Pues todo eso, a la papelera de reciclaje con pocas posibilidades de que se recicle mientras ostenten el poder los Puigdemont, Torra, Colau y compañía, y les apoyen los fanáticos de OMNIUM y ANC con sus boyantes cuentas bancarias, acompañados de ERC y CONVERGENCIA (en su versión de 2018).

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